Las enfermedades neurológicas pueden condicionar seriamente la autonomía de las personas mayores y sumirlas en un grado de dependencia creciente.

Las más frecuentes son las degenerativas (Alzheimer, Parkinson, etc.) y las cerebrovasculares (demencia vascular, ictus...).

La fisioterapia neurológica aprovecha la plasticidad cerebral (la capacidad del cerebro de adaptarse a las limitaciones impuestas por estas afecciones) para recuperar capacidad motora, funcional y cerebral, de manera que el paciente pueda volver a aprender a caminar, hablar o recuperar la movilidad perdida en algunas partes del cuerpo al resultar dañada una parte concreta del cerebro.